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El cronista Bernal Díaz del Castillo, autor de la Verdadera y Notable Relación del Descubrimiento y Conquista de la Nueva España Guatemala vivió entre los años 1541 y 1584 como corregidor perpetuo, oficial y ejecutor real entre 1557 y 1560. Y era el legítimo terrateniente donde hoy en día se encuentra el monumento. Una dádiva fue hecha a los jesuitas a principios del siglo XVII.
Dos sacerdotes jesuitas en 1607 arribaron a Santiago de Guatemala para establecer el Colegio de la Compañía de Jesús. La edificación de la primera iglesia formal, se inauguró en 1626. Veinte años después, una donación de cuarenta mil pesos, permitió la construcción del nuevo templo, un gran convento y el Colegio de San Francisco de Borja. En 1655, los jesuitas habían obtenido la totalidad de la manzana del antiguo dueño Bernal Díaz del Castillo. Los claustros, con sus salones y moradas, tenía una biblioteca, comedor, enfermería, área de servicio y huerta. En su tiempo, la Compañía de Jesús era uno de los edificios más extraordinarios de la ciudad. A una cuadra de la Plaza Mayor de una manzana de extensión, la amalgama monumental constituida por la iglesia, dos pisos de convento y dos hermosos claustros, colegios y vergeles. La edificación de una nueva iglesia se preparó en 1689, pero las convulsiones naturales estropearon mucho el templo en edificación y se sabe que, en l695 reiteradamente se reconocieron daños en la misma. El hecho de dedicación se llevó a cabo el 5 de diciembre de 1698. Erigida por el Arquitecto Mayor de la Ciudad José de Porres, esta magnífica iglesia es de extensiones intensivas. Construida con el patrón de iglesia jesuítica, es de arquitectura maciza. De particular ornamento barroco, con pinturas al fresco de diseño floreado. Toleró los sismos de 1717, pero disimuló serios daños en 1751. Los jesuitas requirieron cuatro mil pesos para la restauración y parece ser que tal requisición fue aprobada por el Ayuntamiento, ya que, en 1755, ya se hallaba reconstruida.
Rafael Landívar afamado poeta guatemalteco quien nació en Santiago en 1731 y falleció en Bologna, Italia, en 1793, escritor de la obra Ruslicatio Mexicana, fue rector del Colegio de San Francisco de Borja de la Compañía de Jesús en 1762. Parte del conjunto colosal eran los edificios ubicados en la manzana al sur de ésta, en cual se encontraba el Colegio de San Lucas de Compañía de Jesús, en donde se daban cátedras de gramática, filosofía y teología. Durante el siglo XVIII hubo una inclinación en contra de los jesuitas en España. Como consecuencia, el Rey Carlos III ordenó la remoción de todos los jesuitas de Hispanoamérica en 1767. Con cautela, los clérigos de la Compañía de Jesús tuvieron que renunciar a sus propiedades, partiendo de Guatemala. Acaecieron varios intentos para manipular las instalaciones después del destierro de los jesuitas. La Audiencia "recomienda que los edificios sean utilizados como oficinas del Estanco y Administración de Tabaco, no obstante jamás se esgrimieron con tal fin". Los sismos de 1773 agitaron la capital antes de tratársele un uso conveniente y abandonaron iglesia, convento, colegio y casa de estudios, en pésimo estado. En 1865, el inmueble albergó una industria de textiles, para lo cual se edificó una enorme chimenea adyacente a la portada principal de la iglesia. Se derribaron las bóvedas y la cúpula de ostentoso templo en 1874. Desde 1872 se instituyó que las posesiones jesuitas concernieran al estado por lo que, con las labores de urbanización de la Plaza Mayor en 1912, se reubicó el mercado a las ruinas de la Compañía de Jesús, empleando los claustros del convento para la comercialización de mercancías. El inmueble fue dañado, nuevamente, por los terremotos de 1942 que se registraron con una dimensión de 8.3 en la escala Richter, derrumbándose la única columna existente, la cúpula del nartex de la iglesia y parte de la torre. Con el crecimiento del mercado, todo el conjunto fue utilizado corno mercado municipal hasta los terremotos de 1976, con una intensidad de 7.6 en la escala Richter. El mercado fue reubicado a la Finca la Pólvora, en donde actualmente se ubica, y, a los pocos meses, se inició la limpieza de ruinas de la edificación. A pesar de los usos lucrativos consignados para el inmueble durante el siglo XX, se guardan surcos de algunas de las imágenes en ladrillo y estuco en las portadas de la iglesia, casi todas sin cabeza. El Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala efectuó trabajos de recobro y reparación para establecer un centro cultural, dada la carestía de contar con un área consignada a la ejecución de actividades culturales del pueblo. El rescate de la portada de la iglesia, realizado por el CNPAG y con apoyos de emergencia de la UNESCO, en 1978, con un modelo prototipo de pintura mural del siglo XVIII, consiente al público estimar el esplendor de este hermoso conjunto monumental jesuita. Hoy en día se restaura el convento de la Compañía de Jesús, a cargo de la Cooperación Técnica Española. El 16 de octubre de 1997, el Centro Iberoamericano de Formación de la Agencia Española de Cooperación Internacional fue abierto por la Reina de España Doña Sofía. Con ello, se facultó este conjunto nuevamente.
English The historian, Bernal Díaz del Castillo, author of the book named "The Real and Notable Relationship of the Discover and Conquest of the New Spain and Guatemala", lived between the years of 1541 and 1584 as a Corregidor*, Royal Officer and executor between the years of 1557 and 1560. He was the legitimate owner of the land where today is located this monument. At the beginning of the XVII century, a donation was made to the Jesuits. In 1607, two Jesuits priests arrived in Santiago of Guatemala to found the School of the Jesus Company. The building, with its first formal church was opened in 1626. Twenty years later, the priests were able to build a new temple, a great convent and the School of San Francisco de Borja with the support of a 40,000 pesos donation that they received. In 1665, the Jesuits purchase the land of the whole block from its previous owner, Bernal Díaz del Castillo. *Corregidor: Term or word used in the colonial times to make reference to the mayor of the city.
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